A los 12 años, Inés Efrón se encerró en casa en compañía de una enfermedad. Al tiempo, se apuntó a un curso de interpretación para superar la soledad. Hoy, esta argentina de 24 años es una de las actrices más prometedoras de su generación tras protagonizar las muy personales Glue (2006), El nido vacío (2008) o La mujer sin cabeza (2008). Aunque muchos quizá la recuerden más por su papel de adolescente hermafrodita en XXY (2007), debut de Lucía Puenzo que mostró sin tapujos la vida entre dos sexos. Hoy se estrena en España el segundo encuentro de estas dos mujeres, El niño pez, basada en una novela homónima de la directora que narra en clave de noir el truculento romance entre una niña bien bonaerense (Efrón) y su asistenta paraguaya (magnética Mariela Vitale). Otro cóctel molotov de sexualidad con clase cortesía de una actriz tan impredecible como misteriosa.

EP3. “Una chica rara haciendo cine raro”. ¿Qué tal te sientes con esa etiqueta?

Inés Efrón. Venimos de generaciones que nos han criado con conceptos congelados. Es hora de cuestionarse qué es lo raro. Me pregunto si en 2009 existe algún parámetro de qué es normal en el sexo.

EP3. ¿Crees que El niño pez ayudará a superar esos estereotipos?

I. E. Habla de temas muy fuertes sin remarcarlos. De lesbianismo, pero sin poner el acento: lo atraviesa con suavidad y naturalidad.

EP3. ¿Pero la idea de lesbianas asesinas no está ya un poco manida en el cine?

I. E. Es verdad que hay partes demasiado…, ¡pero es que yo soy la actriz [risas]!

EP3. ¿Cómo se vive la homosexualidad femenina en Argentina?

I. E. Acá es algo todavía muy nuevo y se están abriendo canales. Cada vez se cataloga menos y se valora más que cada uno construya su camino sin juicios.

EP3. ¿Con qué papel te identificas más?

I. E. Con el de Amorosa soledad (Martín Carranza y Victoria Galardi, 2009), todavía por estrenar en España. Es una chica hipocondriaca, que se angustia mucho por nada. Su novio la deja y decide no tener pareja durante tres años para no sufrir más. Yo sería una mezcla de ella y de Álex, protagonista de XXY. Hay un hombre viviendo dentro de mí. Un caballero, que le digo yo.

EP3. ¿Y qué hace allí dentro?

I. E. Lo estoy descubriendo. Es un caballero medieval.

EP3. Parece un caballero muy galán.

I. E. Sí. Llevo dentro un galán que le gusta tratar bien a la gente, ser correcto.

EP3. Protagonizar XXY ¿genera confusión de género en la vida real?

I. E. Si me ves en la sección de congelados de un supermercado, y no en la pantalla, no dudarás de que soy mujer. Pero sí hay un lado muy masculino en mí. A los 12 tuve que usar un corsé porque tenía escoliosis y me dije: “Me retiro del mundo”. Me encerré en mi cuarto a estudiar y me androgenicé mucho. Me asexué. Creo que Álex está inspirado en esa época. Ya ves, en plena edad del desarrollo estaba encorsetada.

EP3. ¿Cómo llegó la interpretación?

I. E. Después del corsé. Me costaba hacer amigos en la escuela y encontré un curso de teatro. El entusiasmo me ayudó a seguir estudiando.

EP3. ¿Y cómo andas ahora de entusiasmo?

I. E. Ando buscándolo, alimentándolo, viendo por qué caminos me lleva.

EP3. En tus películas, el tema del despertar sexual es recurrente. ¿Te atrae?

I. E. Es un tema apasionante. Viví mi adolescencia con mucha pasión y también mucho sufrimiento. Fue un momento en el que quería probar y entenderlo todo. Un periodo cargado de dolor, como de falta de tierra, de identidad. Por ello estoy muy feliz de que me hayan tocado tantos papeles que hablan del despertar sexual y saber que eso emociona o ayuda a alguien.

EP3. ¿Qué espacio ocupa el sexo en tu vida?

I. E. Es un tema muy latente. Tengo una amiga que dice que soy virgen de amor, que todavía no me enamoré. Todavía soy como una niña descubriendo el mundo.

EP3. ¿Se han enamorado de ti?

I. E. Creo que sí.

EP3. ¿Eso lo llevas mejor que el no haberte enamorado?

I. E. Llevo mejor el no haberme enamorado.

EP3. ¿Y a qué esperas?

I. E. A la vida. A que me ponga a la persona adecuada en el momento adecuado.

EP3. ¿Cómo sería esa persona?

I. E. Muy libre. Y muy sutil. Amo la sutileza. El poder detenerse en el espacio vacío y respirar el silencio.

EP3. Das la impresión de tener las ideas muy claras.

I. E. Sé que soy muy madura, pero a la vez soy una niña. Es como si en mí convivieran la niña y la adulta muy a flor de piel. No soy muy consciente de lo que quiero, pero eso no me impide seguir creciendo.

EP3. Y ahora, ¿estás segura de qué quieres?

I. E. Sé que quiero encontrarme en lo que sea pero haciendo algo donde yo me sienta muy creativa y divertirme mucho. No tengo ganas de sufrir.

EP3. ¿En el cine no se sufre?

I. E. Sí, tengo que empezar a elegir proyectos que no me hagan sufrir.

El niño pez se estrena hoy.

Dopo la vittoria di due anni fa, José Eduardo Agualusa è  di nuovo nella long-list dell’Independent Foreign Fiction Prize con il romanzo As mulheres do meu pai, tradotto in inglese da Daniel Hahn (My Father’s Wives). A maggio sapremo se Agualusa sarà di nuovo  l’autore del mio romanzo straniero pubblicato in Inghilterra.

La Nuova Frontiera pubblicherà nei prossimi mesi l’edizione italiana di questo nuovo, straordinario, romanzo dell’autore de Il venditore di passati.

Continua il grande successo di José Eduardo Agualusa negli Stati Uniti. Il venditore di passati – dopo aver vinto lo scorso anno The Independent Foreign Fiction Prize come miglior romanzo straniero pubblicato in Inghilterra – è ora entrato nella lista dei 25 migliori romanzi tradotti e pubblicati negli Stati Uniti nel 2008. Tra i finalisti, insieme ad Agualusa (The book of chameleons), ci sono José Saramago (Death with interruptions), António Lobo Antunes (What can I do when everything’s on fire), il nostro Horacio Castellanos Moya (Senselessness) e Imre Kertesz (Detective story). La short-lista sarà annunciata il 27 gennaio e il vincitore il 19 febbraio.

Siamo felici di annunciare ai nostri lettori che il romanzo Il canonico di António M. Pires Cabral ha appena vinto la XIV edizione del “Grande Prémio de Literatura DST”. Secondo i giurati, il romanzo di Pires Cabral si caratterizza per “personaggi di grande complessità interiore” e per “un assoluto dominio da parte dell’autore dei meccanismi narrativi”. La Nuova Frontiera pubblicherà l’edizione italiana de Il canonico nella prossima Primavera.

“Beh, devo dire che ormai è praticamente una leggenda qui al distretto: è uno della vecchia guardia, sa cosa sono i segreti, le difficoltà, non c’è mai bisogno di ringraziarlo, lui lo sa quello che deve fare. E poi, a dirla tutta, è uno che sa vivere, non si fa mancare niente, si tratta bene in fatto di cibo, di birre e di sigari: i  sono i suoi preferiti. Sì, se ne intende parecchio e non mi dispiace chiedergli qualche consiglio a proposito. È uno di cui ci si può fidare: lui lo sa quali sono i problemi di noi poliziotti, non tanto i morti, quanto quelli che spariscono. Perché una sparizione è un oltraggio al nostro sistema di informazioni, alle carte d’identità, ai passaporti, ai codici fiscali, a tutto… e lui è uno che capisce bene certe cose, che bisogna stare appresso alle scartoffie, essere meticolosi. Insomma sa fare il suo lavoro il nostro ispettore Ramos. Anche se non capisco se ce l’ha con tutti noi del distretto, me compreso, o è solo il suo modo di stare in mezzo agli altri. Non capisco, devo dire, se questo lavoro gli piace davvero, a volte sembra di sì, ma mi pare che se fosse per lui passerebbe il tempo a prendersela con le donne che fanno la dieta, con le strade a senso unico, con l’avvicinarsi dell’estate…” Il commissario di polizia

 

La Nuova Frontiera ha avviato una collaborazione con la rivista Ler, il più prestigioso mensile culturale portoghese. Da Novembre, quindi, pubblicheremo sul nostro blog notizie e articoli tratti dalla rivista rinnovata e diretta con grande successo dal nostro Francisco José Viegas. Se volete tenervi informati su quanto succede nel mondo culturale portoghese, teneteci d’occhio!

Il keniano Ngugi wa Thiong’o, il nigeriano Ben Okri e il giovano angolano Ondjaki sono i vincitori della I edizione del Premio Grinzane for Africa. Il premio nasce con l’intento di celebrare ogni anno scrittori africani affermati a livello mondiale e di segnalare giovani autori che si stanno affacciando sulla scena internazionale, rendendo possibile la pubblicazione di una loro opera tradotta in Italia. La cerimonia di Premiazione si svolgerà il 24 ottobre 2008 nella sede dell’Uneca ad Addis Abeba e sarà preceduta, il 23 ottobre, da un convegno, che si terrà presso l’Istituto di Cultura italiana, dal titolo “Time for Africa. The Kaleidoscope of African Literature”, sul rapporto tra il mondo della letteratura italiana e l’Africa con la partecipazione della scrittrice camerunense francofona Werewere Liking, la scrittrice ruandese Scholastique Mukasonga, gli scrittori etiopi Wondesen Adane, Sahle Sellassie Berhane Mariam e Sisay Negussu e di Paolo Di Stefano, Luca Doninelli, Claudio Gorlier, Giovanni Porzio e i vincitori Ngugi wa Thiong’o, Ben Okri e Ondjaki.

 

La Nuova Frontiera ha pubblicato uno splendido racconto di Ondjaki, Cuore di maiale, nell’antologia Lusofônica. La nuova narrativa in lingua portoghese ed è lieta di annunciare ai suoi lettori questo importante riconoscimento internazionale per una delle voci più originali della letteratua angolana.

L’ultimo libro di José Eduardo Agualusa, Il venditore di passati,  continua a ottenere successi nei paesi di lingua anglosassone. Vi riportiamo qui sotto una recensione uscita sul Washington Post. Buona lettura.

The coldblooded narrator of José Eduardo Agualusa’s novel is a gecko inhabited by the reincarnated spirit of Jorge Luis Borges. The Argentine master’s name is never mentioned: Agualusa, a native Angolan steeped in Latin American literature, lets readers in on the joke in an interview appended to the book; but those unfamiliar with Borges may have trouble appreciating it. Still, “The Book of Chameleons” is a worthy homage. Crisply accessible, it explores questions of identity and oppression within the confines of a beguiling mystery.

The setting is present-day Luanda, but since everything is filtered through the lidless eyes of a tiny creature, the Angolan capital remains in the background. Most of the action takes place at the home of Félix Ventura, an albino bibliophile in an unorthodox line of work: He fabricates respectable genealogies for newly affluent citizens who wish to enter Luandan high society. One night, however, a photojournalist asks him for an entirely fresh identity. Despite initial misgivings, Félix accepts the job. After all, it is the next logical step in the “advanced kind of literature” he has been practicing: “I create plots, I invent characters, but rather than keeping them in a book I give them life, launching them out into reality.”

Of course, fiction and reality have always shared a porous border. This is why it is not too surprising when the photojournalist, now known as José Buchmann, starts acting as if he believes he is Buchmann. Agualusa is treading on well-worn ground. Many writers have toyed with the fluidity of self: Borges himself was especially adept at it. And yet Buchmann’s strange behavior proves compelling. Is he mad or up to no good? Nothing so conventional; prepare instead for a plot detour that defies expectations.

Meanwhile, Félix encounters Angela Lucia, a young woman who just happens to be a photojournalist. (Coincidences abound here.) She is not repulsed by his appearance. A lonely outcast who hires prostitutes, he is susceptible to romance. But are Angela’s feelings for him genuine, or will she reveal herself to be a femme fatale? The high point of the novel, their relationship is drawn with humor, compassion and a mature understanding of the nature of love.

In the end, however, they are ensnared by the legacy of the Angolan civil war. The former Portuguese colony endured decades of strife after declaring its independence. It became a proxy battleground of the Cold War, with Russians, Americans, Cubans and South Africans all joining in. Dissidents were brutalized and murdered. While things have settled down, stark reminders remain, such as the millions of land mines that litter the countryside. But psychological trip-wires also are waiting to be triggered and threaten to bring Félix’s world down upon him.

“The Book of Chameleons,” which won the 2007 Independent Foreign Fiction Prize, portrays a society in flux via a handful of characters in spatially circumscribed circumstances. The novel is breezily brief; it consists of 32 unnumbered chapter vignettes, several of which are no more than one to two pages. These often are accounts of the gecko’s dreams, in which it recalls its experiences as a man or visits Félix in his dreams. The gecko itself, a device that could have quickly worn out its welcome, is a lucid observer with a wryly engaging voice capable of gnomic pronouncements such as “Happiness is almost always irresponsible” and “Memory is a landscape watched from the window of a moving train.” He is also something of a literary critic: “I do like the Boer writer Coetzee. . . for his harshness and precision, the despair totally free of self-indulgence. I was surprised to discover that the Swedes recognized such good writing.” One knows one is in Africa when Coetzee is referred to as a Boer.

Only three of Agualusa’s seven novels have thus far been translated into English. “The Book of Chameleons” is the first to arrive on these shores. May it garner sufficient recognition for the rest of his oeuvre to be made available. As his clever albino puts it, “Literature is the only chance for a true liar to attain any sort of social acceptance.”

“No, lui è più grande. È di dieci anni più vecchio di me. La sua vita ha battuto altri sentieri, si è fatto strada da solo nella polizia: ha lavorato un po’ in banca poi è stato in Guinea a fare il servizio militare, è entrato nella omicidi come agente e si è spaccato la schiena per arrivare dove è arrivato ed essere chiamato «ispettore Ramos». Mah, lo conosco da un po’, abbiamo pure condiviso qualche caso. Forse è una cosa banale dire che un’amicizia fra due uomini è una cosa seria, ma è quello che mi ha detto Jaime Ramos una sera. Sì, siamo grandi amici, anche se non ne parliamo mai. E ci vediamo poco. No, non lavoro con lui, vivo alle Azzorre, lavoro lì. Sono viceispettore. Di tanto in tanto, gli invio la solita fornitura di sigari Cogiva, o di formaggio e ananas. E a sua volta lui mi manda una bottiglia di vino, qualche insaccato o qualche libro che qui non riesco a trovare. Ma tutto senza calendario e senza sentirci in obbligo. Al contrario della rigorosa disciplina che segue sul lavoro: lui non ama certo i rapporti, le procedure, le formalità, i computer, i telefoni, ma tutti questi obblighi gli impongono una disciplina che in fondo gli piace e a cui manca solo un soffio di ispirazione. Perché a lui non piace immaginare le cose, darsi alle fantasie, al contrario di me, che invece mi perdo nei miei pensieri… amo perdermi nei miei pensieri, ma non sono un romantico: non mi piacciono né le storie d’amore né le coincidenze. Le storie d’amore perché si ripetono troppe volte e troppe volte amareggiano e feriscono e fanno ripetere le stesse parole. Le coincidenze, perché fanno immaginare che il mondo stesso si ripeta, quale che sia il posto, quale che siano le circostanze. E ingannano…” Il viceispettore Filipe Castanheira

“Ci lavoro insieme da tanto ormai, con l’ispettore. No, non è un capo autoritario, ma gli piace dare ordini, e poi si mette lì ad aspettare che le cose si sistemino da sole. E io giù, a correre da una parte all’altra. Soprattutto in certe situazioni, quando c’è da fare una perquisizione o presentare un rapporto, sembra insofferente. Va a giorni, a volte gli dà fastidio qualcosa, la pioggia, un omicidio, il sole, l’estate, l’ora di pranzo. È fatto così. Ma io lascio correre, chiudo un occhio, perchè alla fine è un buon capo… Oddio, a volte non lo capisco, si interessa alle cose in un modo tutto suo, a tutte le cose più insignificanti. Ora per esempio, vai a capire questa storia del Porto e del campionato: io mica lo so se gli interessa davvero, se segue le partite o fa finta… diciamo pure che gli interessa solo se ha altro da fare, ecco. E quando gli parlo, sembra sempre distratto, e non racconta molto di sé, anche se si vede che gli piacciono le persone con cui lavora. E gli piace pure sapere che ci preoccupiamo di lui. È un buon capo, un po’ burbero, ma un buon capo.” L’agente Isaltino de Jesus

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